El Premio Nobel

13 comentarios:

MARIELITS xD dijo...

Es cierto padre, A ghandi l premio Nobel no lo hace más de lo q ya era en realidad. yo soy peruana y me alegra q Vargas Llosa - x fin - haya recibido el Nobel,creo q desde hace muchos años los peruanos esperabamos eso,aunq quizá él ya se hubiera resignado; en fin.El punto es q como dice la palabra "para que le sirve a un hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo"... hace unas semana en un reportaje Vargas Ll. afirmaba q tenia mucho odio a su padre y q nunca había tenido tanto odio a alguién, además q se negó a perdonarlo cuando éste agonizaba... Los laureles q uno puede recibir en la tierra no se los lleva a la otra vida x eso le pido, padre Fortea, q si pudiera ofrezca una misa x la conversión de él, pero tbn de muchos q tienen duro el corazón.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

lo que faltaba!

Anónimo dijo...

yo te cuido desde mi corazón

Eduardo dijo...

Estimado padre: Sobre el tema de los premios Nobel, para mi concepto, es reconocer la labor destacada de alguien que ha contribuido a hacer de este mundo algo mejor, nadie que se ha destacado ha sido por el premio en sí, sino más bien por su amor y por ende vocación a lo que hace, diría yo en hora buena que no se den cuenta de esa labor basada en el amor a lo que hacemos, ya que como dice el Señor que tu mano derecha no se dé cuenta de lo que hace la izquierda, y eso aplica para todo lo que hagamos, porque con que tu Padre que está en el cielo lo vea basta, pero que los de esta generación corrupta te aplaudan por tu noble labor, si ese era tu objetivo, ya tienes tu recompensa, pero si era el amor a lo que hacemos, no quedarás sin recompensa, ese asceta que es Gandhi, habrá tenido su recompensa, ya que amó mucho sin esperar nada a cambio. Es por ello que no creo que el haber obtenido el premio o no, sea de mucha importancia para una persona en cualquier campo, que lo que ha hecho es compartir sus grandes dones con esta humanidad y de una manera u otra ayudar a otros a sentir que encontrar nuestra propia vocación en la vida vale más que todos los reconocimientos.

Eduardo dijo...

Estimado padre: Sobre el tema de los premios Nobel, para mi concepto, es reconocer la labor destacada de alguien que ha contribuido a hacer de este mundo algo mejor, nadie que se ha destacado ha sido por el premio en sí, sino más bien por su amor y por ende vocación a lo que hace, diría yo en hora buena que no se den cuenta de esa labor basada en el amor a lo que hacemos, ya que como dice el Señor que tu mano derecha no se dé cuenta de lo que hace la izquierda, y eso aplica para todo lo que hagamos, porque con que tu Padre que está en el cielo lo vea basta, pero que los de esta generación corrupta te aplaudan por tu noble labor, si ese era tu objetivo, ya tienes tu recompensa, pero si era el amor a lo que hacemos, no quedarás sin recompensa, ese asceta que es Gandhi, habrá tenido su recompensa, ya que amó mucho sin esperar nada a cambio. Es por ello que no creo que el haber obtenido el premio o no, sea de mucha importancia para una persona en cualquier campo, que lo que ha hecho es compartir sus grandes dones con esta humanidad y de una manera u otra ayudar a otros a sentir que encontrar nuestra propia vocación en la vida vale más que todos los reconocimientos.

Paco dijo...

Bueno, hoy acabo de romper la dieta. Me he tomado media de boquerones al limón, y tres platos de pata de cordero. Os lo juro por Dios, que es verdard lo que digo. Estaba tan bueno, que repetí dos veces y no me tomé postre. Mi apetito culinario, es tan exagerado como el sexual, señal de que estoy bien de salud. En cuanto a lo de la gula, que se vayan a tomar viento todos los predicadores del mundo pues bien saben comer también a dos carrillos cuando se les presenta la ocasión. Yo no he sido llamado a ser santo, sino a degustar las facetas de la creación con fruición, cosa que no creo que sea pecado. Y si lo es, que les den morcilla a los curas, pues el cordero estaba de muerte.

Bueno, ahora me voy a echar la siesta, que caeré dormido en poco rato, seguro. Un saludo a todos y cada uno de vosotros, y un cachete en el culete a Guerrera, que me apetece dárselo ahora.

Paco dijo...

Plashhhs!!!!

Rocio dijo...

Padre: cada agno le duele a usted mucho lo de que no le den el premio a Borges y tiene usted toda la razon. Pero, que haremos entonces? Esperar en Aquel que nos premiara doblemente, no con un reconocimiento y aplaudo efimeros, como los que se dan en este mundo.

Rocio

María Clara dijo...

Dice san Agustín que en el cielo disfrutaremos al máximo de todos los sentidos,nos deleitaremos de manera absoluta.No recuerdo el nombre de la obra.El asunto de lo corporal,como lo expresa constantemente Paco,es una llamada al reconocimiento de algo que nadie,al menos en este blog,niega. Se trata de armonizar o intensificar fuerzas.En Oseas se lee que Dios se acerca a nosotros con lazos humanos.

Paco dijo...

Bueno hará como unas tres horas que me he despertado de la siesta. Hoy no hay estudio ni nada. Bueno, un día es un día.

He de reconocer que me he pasado hoy con la comida y la bebida.

Siempre he comido más de la cuenta, pero con esto de estar a dieta, cuando la rompes por un día, comes a lo bestia. Hace un mes estando en casa de un amigo, también me puse morado en la barbacoa. No sé cuántos kilos de carme me metería esa noche, pero fue la vez que más comí en toda mi vida. Y es la tercera vez que me pasa esto: rompiendo la dieta que llevo más de un año siguiendo estrictamente, me he pasado tres pueblos con la comida.

Paco dijo...

MARIA CLARA, te diré que yo antes era un idealista muy educado. Ahora me he vuelto práctico y maleducado. Los ideales no sirven para nada. Lo más bonito que uno puede hacer en esta vida es disfrutarla a tope sin dañar a nadie, que después te viene el colesterol en la vejez, y tienes que olvidarte de muchas cosas.

¿Me moriré de cáncer de pulmón o garganta? Pues lo más seguro es que así sea, pero al menos no me iré al otro mundo de vacío.

En cuanto a mujeres, ahora célibe, pues me he dado cuenta de que se les daña con esto de las aventuras.

Mi lema es "alterum non laedere", y hacer feliz al prójimo. Vamos, hacer de este mundo un paraíso, cosa que no es nada fácil.

Paco dijo...

Os voy a contar lo que le pasó a mi tío Angel, que en paz descanse.

Era un sacerdote muy conocido en los años sesenta -algo así como Fortea- que colgó los hábitos y se casó, cuando iban a nombrarle obispo, pues la cosa estaba clara.

A mi tío le pasaba lo que a mí: era bastante sensual y gustaba mucho del los placeres de la mesa, cogiéndose más de un empacho a destiempo.

Bueno, pues una vez estuvo a punto de morir por culpa de un cáliz. Me explicaré:

Resulta que se puso bastante enfermo, hasta que se descubrió que la causa de todo la tenía un cáliz que mostraba un pequeño desconchón, en el que le faltaba el baño de oro. Tan pequeño, que mi tío no le dió importancia.

Bueno el caso es que se trataba del tiempo de la posguerra, y no había demasiados medios para arreglar la cosa. Mi tío lo dejó pasar y pasar, hasta que enfermó sin caer en la cuenta de que era la minúscula mancha de cardenillo la que lo estaba echando a perder, cuando bebía de el.

Hala, para que veáis que os cuento historias interesantes.