De vuelta a casa

21 comentarios:

Guerrera de la LUZ dijo...

Que gran post padre, ¡cuánta paz y cuánta sabiduría! Muchas gracias.

Anónimo dijo...

¡Qué descanse y buen viaje!,
un abrazo.

Juanjo dijo...

Esas experiencias tienen que ir a un nuevo libro.

Paco dijo...

Padre Fortea, un consejo:

Guárdese de llevar sotana cuando tenga Vd. colitis, vaya a ser que esos segundos adicionales que tarde en acoplarse a la taza del inodoro, le hagan la gracia.

merche dijo...

Ja,ja,ja,ja,ja,ja.
¡Que arte y que gracioso eres Paco!
Creo que me he hecho pis de la risa.

Paco dijo...

No sé si ponerme a escribir un libro sobre mis experiencias talegueras mientras estudio.

También podría escribir otro sobre manicomios, pues pocos residentes de estas instituciones se han animado a dar el paso. Eso sí, anécdotas tengo para parar un tren. ¿Vosotros qué opináis?

mrswells dijo...

La verdad es que a mi tambien me interesa muchoel trabajo de scriptorium, a otro nivel claro..Demos muchas Gracias a Dios de que haya personas que puedan dedicarse a enclaustrarse en entender las cosas de las que nos habla hoy el pater. Da mucha paz imaginarselo en su mesa romana, que el ser humano pueda llegar aesas alturas en su trabajo sin dejar de ser una persona (jo, Paco, menudo comentario tan burdo, majo) a mi me parece esperanzador y muy buen ejemplo. Espero que nos siga mandando trocitos de su teologia aqui y alla por el blog
Voy a hacer un esfuerzo por seguir e

Romina dijo...

Padre, que alegria transmite en sus palabras,ojala regrese sin novedades y pueda descansar aunque sea en el avion(por ahora).
Un abrazo fraternal y Dios lo bendiga.

Romina dijo...

Padre, que alegria transmite en sus palabras,ojala regrese sin novedades y pueda descansar aunque sea en el avion(por ahora).
Un abrazo fraternal y Dios lo bendiga.

Rocio dijo...

Para el Hermano Franciscano, Eugenio, como respuesta a su saludo de paz y bien: santa alegria!

Hermanito Eugenio: el Padre Fortea no acostumbra leer los comentarios de este blog, por favor contactele a fortea@gmail.com y vera como el le contestara, pues veo que tiene muchos animos usted con la obra del Padre.


Karima: no se desanime, que Dios a veces se esconde, como un nigno que juega, pero siempre esta ahi. Solo esfuercese por aguantar "mientras amaina el temporal", que el resto lo hara El.

Mrs. Wells: al fin dijo usted tanto, que no dijo nada de su historia personal. Sigo esperando.

Paco: ay Paquito! Su terquedad me asombra! Tanto como le hemos rogado en este blog que si, que escriba un libro de sus experiencias y usted que no... Ahora, viene a preguntar y claro, la respuesta es la misma: que si, que adelante, narrenos sus experiencias, como usted mismo lo dice, por aquellos que no se atreven a hacerlo. Si, ya se lo que usted nos ha dicho: que hay ya muchos libros en el mundo, que para que uno mas. Dejeme decirle, Paquito, hay libros que "salvan vidas" y uno nunca sabe como lo va a usar a uno el Segnor para eso, para salvar una vida. Usted lo sabe muy bien, muchos de los que por aqui comentamos, seremos los primeros en adquirir su libro y apoyar su obra. Yo, en USA, se lo puedo ayudar a traducir, para que se venda aqui tambien.

De momento, ciberhijo, por que no nos cuenta una de esas historias de Valparaiso, que tanto nos ilustran sobre cosas que ignoramos y que si usted no nos las cuenta, nunca podremos saber de ellas?

Los quiero mucho a todos,

Rocio

Viva Rocío! dijo...

Un aplauso a la azafata de éste blog,por favor.!!!!!

Viva Rocío! dijo...

Un aplauso a la azafata de éste blog,por favor.!!!!!

Paco dijo...

A petición de ROCIO:

EN EL PENAL DE VALPARAISO, ESCUELA DE DELINCUENTES, los escondites.

Una cosa que parece que está muy vista en una prisión por los funcionarios, es la cuestión de los escondites. Los más veteranos, parecen conocérselos casi todos. Y digo casi, porque a veces no saben dónde puede esconder un preso ya resabiado y docto en el tema las cosas que puedan comprometerle.

Cierto es que en una cárcel entra casi de todo. Recuerdo una vez que le encontraron a un gitano de otro módulo una pistola que tenía pegada con esparadrapo debajo de la mesa de cemento de la celda, ya que se figuraba que tan sólo buscarían en la cama y pondrían el resto de enseres patas arriba, en caso de registro. Pero lo cierto es que no fue así, lo que nos hizo pensar a todos que se trató de un chivatazo, ya que normalmente los funcionarios no se toman tantas molestias en hacer un registro, que suele ser de rutina, cada equis meses.

Como escondites peculiares, están las almohadas y los colchones de goma espuma, en los que se hace un corte con una simple cuchilla de afeitar, y se introduce la mercancía, que no deja señal ni bulto, teniendo que deformarse el colchón adrede con la mano para que la hendidura se vea.

El mejor de todos para los que tengan droga guardada, es el del cubo de agua, en el cual pueden deshacerse del género sin levantar sospechas, ya que en el váter sería casi imposible, puesto que es el primer lugar que los funcionarios vigilan constantemente, mientras su compañero registra.

Para que esto funcione, el cubo ha de estar lleno de agua tan sucia como sea posible, para que se opaque todo lo que haya dentro, y nadie le preste demasiada atención, y mucho menos meta las manos con guantes dentro para hurgar. En cuanto a lejía, que no falte para que la mezcla no huela mal durante algun tiempo.

Cuando el preso se hace con la droga, que siempre la tiene a mano, vierte la papelina o su contenido en el cubo con las manos detrás de la espalda, de manera que no se aprecie el gesto.

Si se trata de heroína o similar, los polvos se disuelven en el agua, quedando el papel, si es que se arroja este. Hay que decir que la lejía y la mugre que están dentro, hacen lo suyo en la labor por si acaso alguien intenta llevarse una muestra para analizarla, alterando estos componentes químicos las propiedades de las sustancias estupefacientes.

Según el reglamento penitenciario, el recluso ha de estar presente en todo registro. Esto se puso así, para evitar que algún funcionario pudiere introducir droga en la estancia, hechándole la culpa al reo de su posesión.

Ciertamente, esto favorece al preso, ya que además de ver cómo registran sus pertenencias, puede deshacerse a tiempo en su terreno de lo que más le pueda comprometer.

No es igual que te ligen con un poco de chocolate tirado al cubo, lugar que no registran, a que lo hagan con otro tipo de drogas más "perseguidas", que seguro se disuelven mientras se registra la celda.

Visto esto, si hay algún funcionario de prisiones que me esté leyendo por casualidad, que se aprenda bien este procedimiento quinqui.

Paco dijo...

A petición de ROCIO:

EN EL PENAL DE VALPARAISO, ESCUELA DE DELINCUENTES, los escondites.

Una cosa que parece que está muy vista en una prisión por los funcionarios, es la cuestión de los escondites. Los más veteranos, parecen conocérselos casi todos. Y digo casi, porque a veces no saben dónde puede esconder un preso ya resabiado y docto en el tema las cosas que puedan comprometerle.

Cierto es que en una cárcel entra casi de todo. Recuerdo una vez que le encontraron a un gitano de otro módulo una pistola que tenía pegada con esparadrapo debajo de la mesa de cemento de la celda, ya que se figuraba que tan sólo buscarían en la cama y pondrían el resto de enseres patas arriba, en caso de registro. Pero lo cierto es que no fue así, lo que nos hizo pensar a todos que se trató de un chivatazo, ya que normalmente los funcionarios no se toman tantas molestias en hacer un registro, que suele ser de rutina, cada equis meses.

Como escondites peculiares, están las almohadas y los colchones de goma espuma, en los que se hace un corte con una simple cuchilla de afeitar, y se introduce la mercancía, que no deja señal ni bulto, teniendo que deformarse el colchón adrede con la mano para que la hendidura se vea.

El mejor de todos para los que tengan droga guardada, es el del cubo de agua, en el cual pueden deshacerse del género sin levantar sospechas, ya que en el váter sería casi imposible, puesto que es el primer lugar que los funcionarios vigilan constantemente, mientras su compañero registra.

Para que esto funcione, el cubo ha de estar lleno de agua tan sucia como sea posible, para que se opaque todo lo que haya dentro, y nadie le preste demasiada atención, y mucho menos meta las manos con guantes dentro para hurgar. En cuanto a lejía, que no falte para que la mezcla no huela mal durante algun tiempo.

Cuando el preso se hace con la droga, que siempre la tiene a mano, vierte la papelina o su contenido en el cubo con las manos detrás de la espalda, de manera que no se aprecie el gesto.

Si se trata de heroína o similar, los polvos se disuelven en el agua, quedando el papel, si es que se arroja este. Hay que decir que la lejía y la mugre que están dentro, hacen lo suyo en la labor por si acaso alguien intenta llevarse una muestra para analizarla, alterando estos componentes químicos las propiedades de las sustancias estupefacientes.

Según el reglamento penitenciario, el recluso ha de estar presente en todo registro. Esto se puso así, para evitar que algún funcionario pudiere introducir droga en la estancia, hechándole la culpa al reo de su posesión.

Ciertamente, esto favorece al preso, ya que además de ver cómo registran sus pertenencias, puede deshacerse a tiempo en su terreno de lo que más le pueda comprometer.

No es igual que te ligen con un poco de chocolate tirado al cubo, lugar que no registran, a que lo hagan con otro tipo de drogas más "perseguidas", que seguro se disuelven mientras se registra la celda.

Visto esto, si hay algún funcionario de prisiones que me esté leyendo por casualidad, que se aprenda bien este procedimiento quinqui.

Paco dijo...

A petición de ROCIO:

EN EL PENAL DE VALPARAISO, ESCUELA DE DELINCUENTES, los escondites.

Una cosa que parece que está muy vista en una prisión por los funcionarios, es la cuestión de los escondites. Los más veteranos, parecen conocérselos casi todos. Y digo casi, porque a veces no saben dónde puede esconder un preso ya resabiado y docto en el tema las cosas que puedan comprometerle.

Cierto es que en una cárcel entra casi de todo. Recuerdo una vez que le encontraron a un gitano de otro módulo una pistola que tenía pegada con esparadrapo debajo de la mesa de cemento de la celda, ya que se figuraba que tan sólo buscarían en la cama y pondrían el resto de enseres patas arriba, en caso de registro. Pero lo cierto es que no fue así, lo que nos hizo pensar a todos que se trató de un chivatazo, ya que normalmente los funcionarios no se toman tantas molestias en hacer un registro, que suele ser de rutina, cada equis meses.

Como escondites peculiares, están las almohadas y los colchones de goma espuma, en los que se hace un corte con una simple cuchilla de afeitar, y se introduce la mercancía, que no deja señal ni bulto, teniendo que deformarse el colchón adrede con la mano para que la hendidura se vea.

Paco dijo...

El mejor de todos para los que tengan droga guardada, es el del cubo de agua, en el cual pueden deshacerse del género sin levantar sospechas, ya que en el váter sería casi imposible, puesto que es el primer lugar que los funcionarios vigilan constantemente, mientras su compañero registra.

Para que esto funcione, el cubo ha de estar lleno de agua tan sucia como sea posible, para que se opaque todo lo que haya dentro, y nadie le preste demasiada atención, y mucho menos meta las manos con guantes dentro para hurgar. En cuanto a lejía, que no falte para que la mezcla no huela mal durante algun tiempo.

Cuando el preso se hace con la droga, que siempre la tiene a mano, vierte la papelina o su contenido en el cubo con las manos detrás de la espalda, de manera que no se aprecie el gesto.

Si se trata de heroína o similar, los polvos se disuelven en el agua, quedando el papel, si es que se arroja este. Hay que decir que la lejía y la mugre que están dentro, hacen lo suyo en la labor por si acaso alguien intenta llevarse una muestra para analizarla, alterando estos componentes químicos las propiedades de las sustancias estupefacientes.

Según el reglamento penitenciario, el recluso ha de estar presente en todo registro. Esto se puso así, para evitar que algún funcionario pudiere introducir droga en la estancia, hechándole la culpa al reo de su posesión.

Ciertamente, esto favorece al preso, ya que además de ver cómo registran sus pertenencias, puede deshacerse a tiempo en su terreno de lo que más le pueda comprometer.

No es igual que te ligen con un poco de chocolate tirado al cubo, lugar que no registran, a que lo hagan con otro tipo de drogas más "perseguidas", que seguro se disuelven mientras se registra la celda.

Visto esto, si hay algún funcionario de prisiones que me esté leyendo por casualidad, que se aprenda bien este procedimiento quinqui.

Rocio dijo...

Paco: su ordenador esta loquito... le copio el comentario, no se cuantas veces...

Gracias por la historia. Eso de que si algun funcionario lo esta leyendo... no se, pueda ser, pero y si es a la inversa? Si lo esta leyendo un preso? Se va a ver usted en tremendo aprieto. De pronto y crean en la carcel un comite llamado "Comite de Antidefamacion Presos Unidos en Contra de Paco" (CAPUCP) para que se frustren sus animos de escribir el libro tan esperado por todos aca. No bromeo mas, ciberhijo. No soy buena para las bromas.

Rocio

JUAN dijo...

LA MEJOR GRATIFICACION, siempre lo he dicho , es hacer lo que a uno le gusta. ME DUELE EN EL ALMA que algunos presbíteros COBREN hasta lo mínimo que hacen , como el bendecir un lugar o un auto o...,y a veces de cualquier manera...pienso que YA RECIBIERON SU GALARDÓN.
SALUDOS PADRE,, QUE BIEN ESTÁ PEDRO EN ROMA AUNQUE NO COMA...

Paco dijo...

Rocío, te he intentado responder varias veces, pero me pone lo del maldito File 504.

Anónimo dijo...

Ithaca, isla que se ve desde Cefalonia como una luz.

Inés.

María del Carmen dijo...

le extrañará encontrar un comentario de octubre... pero estoy tratando de leer 1 mes x día... o x lo menos 1 mes en 2 días... jajajja... este comentario me gustó!!!... hay otros también que me gustan... pero en este ya no resistí la tentación de escribir... FELIZ NOCHE!!!