El cementerio de Buenos Aires: La Recoleta

7 comentarios:

Gabriel dijo...

Esto no es mío, pero me parece muy interesante a raiz de comentarios anteriores sobre el día de la Sagrada Familia y la misa que se celebró en la plaza de Lima aquel domingo.
Insisto en esta reflexión:

"La celebración de la Eucaristía por la Familia el próximo domingo 27 en la plaza de Lima de Madrid se produce cuando todavía está viva la polémica sobre la presencia de los crucifijos en las escuelas públicas. Es una ocasión inmejorable para plantear una cuestión que ha sido soslayada en el debate reciente y que es crucial para que un hombre y una mujer puedan amarse de un modo verdadero. Se trata de la pregunta directa: ese que cuelga en la cruz, ¿Quién es? ¿Qué tiene que ver conmigo? ¿Por qué la sociedad española lo ha tenido presidiendo su vida y sus gestos durante tantos siglos?
Hagamos un ejercicio de imaginación: un funcionario se dedica a retirar, durante una mañana, todos los crucifijos de las aulas de un colegio público. Mientras realiza esta tarea mecánica piensa en el dolor que vive en su propia familia: en el fondo quiere a su mujer pero el matrimonio está roto, ha llegado a una situación insostenible. “¡Cuántas batallas! ¡Cuántas discusiones por cosas, en el fondo, banales! ¿Qué será de mis hijos? Y yo, ¿qué busco en la vida?” El escepticismo empieza a insinuarse: “es imposible, las cosas decaen, todo el mundo se divorcia y empieza una nueva relación”.
“Para el hombre es imposible”, “sin mí no podéis hacer nada”, son afirmaciones que aquel crucificado que acaba de ir a la papelera pronunció hace casi dos mil años, precisamente ante la pregunta escandalizada de los discípulos que no podían concebir un matrimonio para toda la vida: “si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse” (Mt 19,10).
La Presencia de aquel crucificado, en virtud de su Resurrección, ha atravesado la historia y ha llegado hasta nosotros en la humanidad nueva de los que Él mismo ha aferrado por el bautismo. De este modo ha asegurado la posibilidad de amar a una mujer para toda la vida, que es el deseo más verdadero que late en el origen de todo amor. Y ésta es una posibilidad que se ha hecho realidad en la historia de nuestro país, como tantos hemos podido experimentar en nuestras familias.
El verdadero debate que se le ha escatimado a la sociedad española es precisamente éste: qué dice el crucificado a nuestro corazón necesitado. Y lo que está en juego son cuestiones que sentimos muy acuciantes: ¿Qué puede frenar la violencia creciente en las relaciones, desde la más sorda, pero erosionante, hasta la que degenera en agresión física? ¿Cómo es posible amar a la otra persona sin una pretensión asfixiante? ¿Qué es lo que permite que el amor se sostenga en el tiempo? ¿Cómo educar a los hijos de modo que tengan alguna certeza?
En el origen del matrimonio está la exigencia de amar y ser amados. Y esa exigencia responde a nuestra naturaleza de creaturas. Esta naturaleza fue genialmente captada por San Agustín: “Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti”. La mujer es para el hombre el signo más potente de Aquel para el que está hecho. Si esto no se entiende, lo normal será lanzarse sobre la otra persona con la pretensión de que colme… lo que no puede colmar. Y las relaciones se harán insoportables. La Iglesia continúa proclamando hoy que sólo en el horizonte de un amor más grande, el de Cristo que mendiga el corazón de cada uno de nosotros, el matrimonio puede convertirse en una aventura bella y generadora de un pueblo".

Creo sinceramente que da en la clave de muchos males actuales que se viven en la intimidad de cada hogar, también entre los "cristianos".

Juanjo dijo...

Y además allí ahora es verano.

Claudia dijo...

Jeje, Padre Fortea, muy bonito el sombrero del Guardia Suizo y estos monaguillos tan alegres, que bien pasan el rato.

Cuántas similitudes y diferencias a de conocer de las cuidades y poblaciones a las que ha debido viajar, tantas vidas con sus armonías y caos internos, siempre he admirado la precisión ingenieril de las construcciones, pero es realmente un milagro a pesar de los pensamientos de los gobernantes y gobernados, por no profundizar en asuntos espirituales, allí es cuando se vé que Dios existe.

Recoleta dijo...

Hola Padre,


Muy buena su nota sobre Buenos Aires. El cementerio de la Recoleta es uno de los símbolos de la ciudad, pues en él descansan los restos de la mayoría de los grandes protagonistas de la historia nacional.

Rocio dijo...

Ay Padre Fortea! Usted y sus largas caminatas... Que bueno que le guste tanto caminar, en eso estamos totalmente de acuerdo: no hay como hacer ejercicio y entretener el alma al mismo tiempo.

Gabriel dijo: "Y si no que lo digan Rocío, con cinco hijos, y nos da sopas con onda a todos en sabiduría, fe y humildad. ¡Ésa sí que es una doctora de la Iglesia! porque vive el amor..., no lo estudia, lo encarna."

La Gloria sea para Dios! Pero no soy yo la que es mas que nadie, amiguito Gabriel, que se que lo dice de corazon y no por adular.

Tampoco me gusta venir a este blog a "desahogarme", como ya lo dijo mi amiguito Bruce, que se que lo dijo con carigno.

Ni soy tan sabia ni acostumbro a desahogar mis penas en lugares publicos... Lo que pasa es que yo aprendi en la Renovacion Carismatica que si la palabra convence, el testimonio arrastra y si en mi vida hay testimonio que pueda arrastrar a alguien a los pies de Cristo, pues hay que darlo.

Sin embargo, acepto las palabras de carigno y el consuelo, no solo de Bruce y Gabriel, sino tambien los de la Guerrera, Paco, Mrs. Wells y tantas otras personas que vienen por aqui con sus buenas intenciones, con sus ganas de compartir.

Rocio

Octavio dijo...

Este comentario es para su blogg del jueves 26 de Noviembre. Yo tambien comulgo con la misa del Vaticano II, pero...
De las dos últimas novias que he tenido, me llegaron a gustar más sus madres, bueno, a caer mejor que sus atolondradas hijas.
Y he aquí que al círculo vicioso se le da pábulo por el lado más sabroso.
Pues ¿qué, no fueron esas, diletantes madres (conste que no es doble sentido), de gran personalidad, las que malcriaron a las hijas? Y por lo tanto defectuosa es su crianza por viciosa educación.
Y todo esto lo digo por las misas (debería decirse Eucaristía, pues según mi párroco Misa significa “Vallamos”, así vamos a misa seria vamos a vallamos, ji) que ahora, cualquier párroco graduado de su pontificia egolatría, modela a su gusto y antojo o antojadizo gusto, achacándole tal ventura “al espíritu reformador de Vaticano II”. Si la iglesia no la regó en la educación de estos egregios párrocos, que sino hasta Obispos, si la regó en NO darnos ha conocer ese espíritu tan volátil que no encuentro en ningún documento emanado del Vaticano II. ¿Será que? por espíritu es volátil o que por inmaterial ni esta aquí ni estas ahí. En eso si creo que la iglesia, el clero, se parece a las madres (insisto, no es albur) de mis novias. Yo creo que es por esto que a tantos nos gusta mas la “misa solemne” que las hijas… emanadas, ejem, las misas emanadas del in-existente “espíritu del Vaticano II”, que ciertamente tendrá su espíritu, pero no tan Ad-Hoc a cualquier capricho.
Este circulo vicioso lo rompemos dándole a cada quien lo que le corresponde. Viva Cristo Rey.

Monica dijo...

yo vivo en un alquiler temporario en Recoleta, me encanta la verdad el barrio, espero siempre vivir aqui