Noche de insomnio

21 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé que puede hacer un clérigo en Roma en una noche de insomnio. Supongo que el Papa duerme a esas horas, pues como dijo Jesús: "Pedro, ni una hora has velado conmigo"
Jon

Paco dijo...

Pero vamos a ver, Fortea, ¿qué clase de niño era Vd.? ¿Tan sólo se dedicaba a clavar cuchillos en la blanda cera?. Munuda infancia sosa. ¿Es que no le vació nunca el ojo con un alambre a una oveja? ¿No cogía las cigarras y les arrancaba las patas para luego echarlas a volar? ¿No venía con los pantalones sucios de jugar a los pistoleros con sus amigos? ¿Acaso no les untaba a los perros y a los gatos el trasero con un poco de gasolina o alcohol para ver cómo salían corriendo a rascarse el culo con el suelo? ¿No rompía botellas con tirachinas? Vd debería ser un aburrido.

Personalmente, a mí me gustan los niños porculeros que hacen trastadas, rompen cristales con el balón y demás. A mí de niño, me castigaban cada dos por tres. Oiga, y me llevaba cada bofetón...

Mis travesuras eran muy dañinas y retorcidas. Los míos, no podían conmigo. Estuviron a punto de meterme interno en el correccional de Campillos a los ocho años, pero un amigo les disuadió, diciendo que sería peor.

Ahora, me he vuelto muy bueno tranquilote. Debe ser que es cierto el proverbio ese que dice que cuanto más juega un niño, más hombre se vuelve cuándo crece. Un saludo, y sea bueno con sus ovejas.

Paco dijo...

EN EL PENAL DE VALPARAISO, ESCUELA DE DELINCUENTES, los chinazos.

Ayer, en el programa de callejeros, salió uno con el brazo lleno de cicatrices, hablando de los chinazos, si bien no fue del todo franco.

Técnicamente, en el argot del talego, se le llama chinarse a producirse un corte más o menos profundo con una cuchilla -es lo más normal- u otro objeto afilado en el brazo o antebrazo, con una abundante hemorragia. Normalmente se hace esto para que te lleven al hospital y romper la rutina. Esto, al menos, es lo que dijo el menda del programa de ayer. Pero, eso no es cierto en ningún punto. Cuando uno hace algo de esto, le llevan al módulo de enfermería, está allí más o menos una hora y le dan el pasaporte -a veces con bofetón incuído- otra vez para el sitio de donde vino: nada de hospitales ni descansos en ellos.

Los que recurren a esta técnica, es porque no aguantan más el stress o la desesperación les lleva a ello. También están los politoxicómanos, que con un mono de campeonato, se alivian con ello. Por norma general, se pretende llamar la atención. Es algo parecido a los loros que se arrancan las plumas si no se les hace mucho caso.

Por norma general, los presos que hacen esto son gente débil y que no soportan la cárcel, pero muy pocos de ellos acaban suicidándose. Es más bien, como dije antes, para llamar la atención. Los que se suicidan, son los que no se hacen nada de estas tonterías.

movedre dijo...

si solo oye a los alemanes cuando tiene insomnio no es que tenga insomnio porque los oye sino que los oye porque tiene insomnio

las noches de insomnio y las diarreas sin motivo aparente, una vez cada un par de meses aproximadamente, suelen ser auto-limpiezas de dos de las partes más sensibles de nuestro cuerpo: el cerebro y el estómago.

es usted afortunado.

Paco dijo...

Hace un par de horas que me dejaron el pedido mensual los de hipercor. Cada vez que llaman a la puerta, me pongo contentìsimo, pues vienen con muchas cosas que me gustan. Entre ellas, unas cuantas botellas de vermout Pascali. Ah, qué delicia. Una vez hablando con Guerrera, me quedé a oscuras cuando mencionó una marca de ginebra que desconocía. Lo cierto, es que a mí no me va la bebida blanca. Tan sólo los vinos jóvenes, y los que no pasen de cierta añada.

Una de las cosas que más me gustan cuando los encargo, son los pimientos del piquillo marca Hipercor. Los he probado todos, pero nincguno como estos. Los mejores que probé en mi vida, fueron en una tasca de Vitoria. Ah, qué bien se come por allí. Vascos y gallegos, qué bien vivís, junto con los asturianos. Os tengo un cariño muy especial. Viva Vasconia, Galicia y todas las regiones de la cornisa cantábrica. Y viva también el queso de cabrales con sus gusanos saltarines. Qué bien me lo paso cuando me dejo caer por vuestros lares. Un abrazo muy cariñoso a todos vosotros.

Margalida dijo...

Paco hay que reconocer que eras un niño muy cruel.
¿A quién se le ocurre ir a una oveja y con un alambre vaciarle el ojo?
¿La oveja era viva o muerta?
Menos mal que dicen que el niño es bueno por naturaleza que es la sociedad que le corrompe.
No me queda más remedio pensar que tus paisanos más mayores también eran algo crueles.
¿Porqué te digo ésto?
Pues, a veces los pequeños seguimos líneas equivocadas de otros que nos llevan unos cuantos años más, hacemos aquello que no era, ni es correcto.
¿Lo habías visto tu hacer a otros?

Rocio dijo...

El Padre anda haciendo recuerdos de su infancia cuando se aproxima a su cumpleagnos numero 41 y, por si ustedes no se acuerdan, compagneritos del blog, el blog estara cumpliendo, ese mismo 11 de Octubre, 3 agnitos! Que los cumpla feliz el blog! Que viva el Padre Fortea, con sus 41 abriles!

Perdonen que me adelante. Si, si, soy colombiana de nacimiento, pero llevo toda una vida viviendo en USA y se me pego aquella fea costumbre de los norteamericanos: adelantarnos a los acontecimientos y prepararnos para ellos con tanta anticipacion, que muchas veces, caemos mal.

Que Dios me los bendiga a todos,

Rocio

Posdata: espero no tener que copiar mi comentario cuando saga el post de comentarios que corresponde a (valga la redundancia) mi comentario.

Rocio dijo...

Paco: gracias por la explicacion de las cuchilladas que se dan los presos. Nunca pense en esto. Uno no piensa en estas cosas, pero cuando alguien se las cuenta, como que siente que debe orar mas y ser mas agradecido.

Paco dijo: "Ahora, me he vuelto muy bueno tranquilote. Debe ser que es cierto el proverbio ese que dice que cuanto más juega un niño, más hombre se vuelve cuándo crece. Un saludo, y sea bueno con sus ovejas."

Tranquilote usted, Paco? Quien se lo dijo? Si es usted quien mas llamados de atencion se gana de todos por aqui. Especialmente de parte mia, que como tengo tantos hijos, me creo a veces la mama de todo mundo. Especialmente de muchachos como usted, Paquito.

No creo, amiguito Paco, que tenga nada que ver eso de que si uno es muy tremendo pequegno, cuando crezca se vuelve mas tranquilo. En el caso del Padre, el usaba botellas llenas de agua y mojaba con ellas a sus primas, a manera de pistola... El nos ha contado muchas anecdotas de su infancia, que no menciona hoy, pero que suponen la misma transcurrio con mucha normalidad. Y por haber tenido tanta libertad en su infancia, es que el Padre es quien es.

Usted, Paquito, sigue siendo ese nigno travieso, que anda por los lares de este blog armando lio. Pero asi y todo, nos hemos acostumbrado a usted y lo queremos mucho.

Rocio

Vicente dijo...

Bueno,
Yo también de pequeño era un tanto travieso.
Una vez pinté todo un pasillo de mi casa con un aplicador de kanfort. Sólo por emular el oficio de pintor de brocha gorda. (Era la época en que los niños imitan todo lo que ven hacer a los mayores, especialmente cuando se trata de oficios. Cuando uno ve a un niño de cinco años sentado y escarbando la tierra con un palo y le preguntamos qué hace, lo que suele contestar es: "estoy trabajando".)
Creo recordar que también me decían que arrojé por el excusado unos muñequitos de goma que representaban a la familia Tellerín de mis hermanas.
También arrojé unas tablas de madera a unos cerdos que estaban criando mis abuelos maternos. En mi inocencia, pensé que se las iban a comer. Como veía que se comían todo lo que le echaban.
Por supuesto, también hizo cosas más crueles. Pero esas no las cuento.

Rocio dijo...

Aclaracion para el Padre: el celofan rojo en las bombillas, decian las abuelas, era para que el sarampion "brotara del todo y en poco tiempo" pues, se creia que el sarampion podia como pasmarse o estancarse y por ende, la persona no quedaba del todo inmune a dicha enfermedad. Al no quedar inmune, no solo peligraba su vida, sino que tambien la vida de aquellos a su alrededor que por cualquier causa, no habian adquirido la enfermedad.

Rocio

Claudia Margarita dijo...

Respecto al insomnio, no sé porque se presenta a mí me ha dado casi toda la vida por lo menos una noche por semana, a veces es una molestia y otras no, pero eso sí los ruidos externos no son gratos a esas horas de la noche. De que se aprende a sacarle provecho pues sí, como menciona Agata a veces se lee, a veces se medita, otras se recuerda o se ve algun dvd; en lo personal busco la raíz de este lío a ver si se resuelve.

Y bueno de los recuerdos de la infancia, el baño en tina en la infancia era toda una delicia, cualquier juguete de plastico que autorizará mi madre llevar era toda una serie de aventuras, y en mí casa se usaba jugar con un cuchillo y tirarlo a la tierra del jardín y contar a quien le salia más veces bien si a mi hermano o a mí. Y si los padres nos dejaban solos!!, que divertida, soy la mayor y me dejaban a cargo, lejos de santiguarles era la incitadora a veces invitaba a los(as) niños(as) a la cochera otras veces solo mis hermanos y yo, y la suprema cuando me dejaban sola, mis hermanos y yo a jugar y la musica al gusto, luego a dejar todo como estaba o casi como estaba, para evitar los regaños.

Tremenduras, lo normal, tocar timbres de las casas y luego correr, subir medias bardas, emborrachar al perro con cerveza, pero solo un poco y solo una vez. Andar por el barrio en bicicleta, conociendo la zona, más allá de donde se nos permitia y jugar con las niñas y niños de la cuadra.

Paco dijo...

No, MARGALIDA, y nunca se me descubrió el cabrero. Pero bueno, como bien dijo Cristo, hay que ser como un niño para entrar en el reino de los cielos. Lo que pasa, es que lo dijo en otro tiempo. Ahora los niños son unos hijoputas: si antes había más picardía, ahora hay más malicia. Resumiendo, los niños pueden ser bastante crueles; a veces más que los adultos.

Ah, y que no se preocupe Guerrera, pues cuando vaya a su casa a comer, me portaré como un niño bueno. No romperé ni un plato.

Paco dijo...

Guerrera, que me conoce bien, sabe que soy de fiar.

Rocio dijo...

A Guerrera: seguimos esperando el "Exorcismo para Laicos" que usted prometio subir en su blog.

Rocio

Paco dijo...

A los animales, toda clase de perrerías habidas y por haber. Lo de untarle de gasolina a los perros en el trasero, me lo enseñaron, MARGALIDA, igual que a usar un palito muy fino o pincel en las telas de araña, para que estas salieran y matarlas de un zapatazo. También los fines de semana nos íbamos con las escopetas de balines o las trampas a por los pájaros. Ah, qué tiempos más bonitos e inocentes. También recuerdo que el que la tenía más larga cuando nos la medíamos, era el Pepito, el hijo del barbero. Yo la tenía chica por entonces. El que orinaba más lejos, era el Vicente, el hijo del taxista. Aprendí a tirar con honda, a buscar collejas, a coger avispas con la mano en el vuelo sin que me picasen, a poner liga para coger pajarillos vivos, a hacerme cohetillos con cuatro cerillas, papel de aluminio y un soporte metálico de las velas de las iglesias, a pegar petardazos gordos con cloratita de pueblo parecida a la de la ETA (azufre + pastillas de clorato potásico para las llagas de la boca) etc, etc, etc. Nos encantaba ver cómo se mataba a un cerdo. Recuerdo que una vez un
hombre del pueblo le quitó un diente a un caballo, atándolo y con un cincel y una machota, sin anestesia. Y no le pasó nada al equino (a los caballos hay que quitarles un diente especial para que engorden, no es coña. A los cerdos se les capaba y se les echaba limón en sus zonas. No infectaba ni uno por esto.

Recuerdo que una vez nos fuimos a ver escondidos una revista porno que el Vicente le había sisado a su padre -la tenía en la guantera del taxi, para que no se la descubriera su mujer seguramente-

Todos los 1 de noviembre, se veían un montón de gente y velas en el cementerio hasta las tantas. Era bonito ver a más de cincuenta personas juntas, recordando a sus seres queridos por la noche, a la luz de sus velas. Algo muy mágico.
Eso sí, en la catequesis éramos la mar de buenos.

Las puertas de las casas estaban abiertas- Las mujeres y los hombres cantaban por las calles a todas horas. Después vinieron las discotecas y el progreso, y todo esto se fue al garete. La lozanía en las caras iba desapareciendo

Ahora los chavalines sólo saben jugar al Mario Bross, en el mejor de los casos. Eso sí, no se manchan, y vienen muy limpitos a sus casas. Bah, qué asco.

Paco dijo...

Si alguna vez tengo hijos, que los tendré si Dios quiere, me gustaría que tuvieran este tipo de infancia sana, como la que tuve yo. Nada de ciudad. El cemento imbeciliza mucho.

Paco dijo...

El primer pueblo donde me crié:

http://www.comares.es/index.php

Agata Cristy dijo...

Hola Guerrera,

Te he enviado a tu correo dos postales de los Simpson, una de Homer y otra de la familia para según te guste una u otra se la envies al padre Fortea de parte de todos nosotros.

Devoto de Garabandal dijo...

A veces cuando uno no puede dormir sin un motivo justificable, es que Dios quiere que ores, sea leer la biblia, el rosario etc...

A veces pasa eso en ciertas personas, se levantan a la madrugada y ya no tienen nada de sueño y se sorprenden...

Anónimo dijo...

Vicente dijo:.-
En mi inocencia, pensé que se las iban a comer. Como veía que se comían todo lo que le echaban.
Por supuesto, también hizo cosas más crueles. Pero esas no las cuento.

Entonces Vicente, ¿qué chiste tiene todo eso que cuentas?, lo bueno es que contaras esas cosas crueles que hacías.
Cuenta cuenta

Claudia Margarita dijo...

Paco y Vicente,

Esos recuerdos de infancia, verdad que son bellos?, es cierto eso del mario bros, el nintendo, deja a los niños lelos, la infancia como dices es para correr, jugar y demás pillerias, los electrónicos agilizan la mente pero con moderación y hasta allí.

Eso de la pintura del pasillo de Vicente, pues que valor. En mi casa me habrían puesto un regañadón y el peor de los castigos, jeje, no dejarme ver la television y salir a jugar.

Claro, yo jugaba a eso de las comiditas, con mis muñecas, al resorte, brincarla soga, pero como había pocas niñas en la cuadra y solo tuve hermanos, para no aburrirme debía adaptarme en lo posible a lo que había. Ya que crecí fui mucho más tranquila.

Paco,

Y que bueno que penseis en portaros bien cuando vayas a comer a casa de Guerrera.

Eso que nos comentas pasa en el penal es bueno saberlo, trabajo con jovenes y a veces no se sabe que decirles o que hacer cuando no se conoce de que hablan.