Tierras de penumbra

50 comentarios:

Marga dijo...

Da la sensación, en algunos casos, de que la enfermedad es un lobo, un león, una pantera, que va mordiendo a sus víctimas sin importarles lo más mínimo su dolor, su sufrimiento, sus sentimientos, el que ya no pueden más

Así es para nuestros ojos que no estamos acostumbrados a ver tantas heridas.
Los que están acostumbrados dicen, no si está bastante bien.

Por suerte y gracias a Dios, parece que ciertas heridas no duelen. Eso me dijeron las enfermeros, que lo haga sin miedo, que no duelen este tipo de heridas...

Eso procuro pensar que no duelen, le sonrio y ella me rie.
No hago cara de dolor, ya que a mi no me duele.¿...?

Agata Cristy dijo...

Hola padre,

Qué triste y realista es lo que escribe hoy en su blog! Realmente si la gente tuviera consciencia del dolor y de los dramas que viven los pacientes de los hospitales las escalas de valores cambiarían. El mundo es injusto y a veces no sabemos por qué razón ocurren desgracias. Yo creo que estas cosas están en manos de Dios, y los seres humanos no podemos llegar a entender nada de nuestro destino.

Paco dijo...

Qué va a ser triste, Agata. Yo sé por qué se fue al hospital. Allí tiene despacho propio, con aire acondicionado. No tiene que pagar ni luz ni agua ni gas. También descansa por un tiempo de sus parroquianos y sus manías. Y de D. Hermino, qué me dice. Ya no le vendrá a aporrear la puerta a eso de las cuatro de la tarde para invitarle a la partida de mus del Bar la Orza. Se ha tomado unas buenas vacaciones encubiertas...

Paco dijo...

Lo malo, es que un enfermo grave se aferra a un cura como un demonio a un virtuoso. Ahí ya no le veo la ventaja.

Anónimo dijo...

A medida que el hombre toma su cruz, uniéndose espiritualmente a la cruz de Cristo, se revela ante él el sentido salvífico del sufrimiento.

Entonces encuentra en su sufrimiento la paz interior, e incluso la alegría espiritual.

Se convierte en fuente de alegría la superación del sentido de inutilidad del sufrimiento.

El dolor no sólo consume al hombre dentro de sí mismo, sino que parece convertirlo en una carga para los demás.

La fe en la participación en los sufrimientos de Cristo lleva consigo la certeza interior de que la persona que sufre sirve, como Cristo, para la salvación de sus hermanos y hermanas.

Por lo tanto, no sólo es útil a los demás, sino que realiza incluso un servicio insustituible para la Iglesia y el mundo.

Belisa Hildegard von Villaoril dijo...

Estuve 'viviendo' quince días en una ocasión, y pasados dos años, otra vez, quince días igual, en un Hospital de una Autonomía con sus competencias ya traspasadas a la misma. Y ..... bueno. Es para contar en mi blog. Sólo una cosa. En la última estancia... cuando reinaba esa paz de las doce del mediodía, cuando ya han pasado todas las auxiliares de clínica ( no confundir con las ATS... ) y las señoras o señoritos de la limpieza han fregado el suelo. Y se respira paz y algo de sosiego.... entonces, un grito, un espeluznante y prolongado alarido resonó en la habitación de al lado. Luego un silencio. Mi madre descansaba durmiendo placenteramente. La miré, no, no había oido nada. Menos mal

De pronto, otra vez, alguien aullaba de dolor, y alguien arremetía sin piedad, causándole aquel sufrimiento horrible. Esperé, y aquello seguía. Era una mujer. Y salí al pasillo. Un hombre caminaba cabizbajo, musitaba algo entre dientes, estaba pálido y contenidamente furioso. Dentro de la habitación, que tenía cerrada la puerta, seguían los gritos, eran los gritos de alguien que sufría una tortura insoportable.

Yo, sin pensarlo dos veces, abrí aquella puerta y entré. Un enfermero me miró con sorpresa, en una cama una mujer de unos sesenta años aguantaba una cura de guerra. Le estaban limpiando una sutura anal. A lo vivo, sin anestesia alguna. Me encaré con aquel carnicero y le menté a su madre. Cuando se había levantado para echarme de allí, entró el hombre del pasillo y le propinó un puñetazo en la cara.

Nunca olvidaré aquellos gritos. Supe después que aquella mujer tenía cáncer de recto avanzado. Y no hay noche, como hoy, que no la recuerde.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=p0nfbIl6rFQ&feature=related

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=3C9w9qGQixw

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=5YefKgWdmFk&feature=related

¡que guarapeta traigo!

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=wvz-IAkVUh4&feature=related

Yoyi dijo...

Hola padre, soy estudiante de quinto año de medicina y a mi también me ha tocado ver todo eso y con mucha lástima ver a los doctores y enfermeras tratar mal a los pacientes, sin embargo Dios no abandona a los enfermos y siempre pone a algunos estudiantes, doctotres o enfermeras que son muy buenos católicos para darles esperanza a esas personas. Debemos educar a la gente para ver el sufriemiento desde una perspectiva cristiana para vivirlo con más fortaleza.

Vicente dijo...

Desde luego, se pasa mal en el hospital. Los enfermos, por su enfermedad y los familiares que están con ellos por tener que estar toda la noche en vela. Algunos enfermos están toda la noche pidiendo la botella para orinar. Cuando el enfermo pide el ánfora y quiere ponérsela él mismo, no es infrecuente que moje las sábanas, sobre todo si es una persona de edad avanzada. En ese caso, hay que llamar a la enfermera. Trescientas veces que las moje, trescientas veces que hay llamar a la enfermera para que las mude. No nos debe importar que nos diga que somos unos pesados. Yo he estado algunas noches en el hospital con mi padre y mi abuelo materno.
Otra cosa: hoy es mi cumpleaños.

Belisa Hildegard von Villaoril dijo...

Hay cierta diferencia entre incompetencia profesional, y el valor salvífico del sufrimiento ( yo he llegado a comprender el sufrimiento moral como merecedor de ese valor, pero el sufrimiento físico intenso y contínuo es un suplicio o un martirio, que debe ser paliado de inmediato sin esperar nada más que no sea la caridad hacia el que sufre ).

La despedida de Omayra, aquella niña que murió destrozada y enterrada hasta el cuello por el barro y el agua sí que fue salvífica, para ella y para todos los que la vimos morir de aquella forma, que dejó de ser inhumana cuando de forma sobrehumana, tuvo el auxilio de Dios para bien morir.

Gocen o no de buena salud, mártires sanos o enfermos, el sufrimento debe ser una elección personal, una aceptación, que sin esa condición pierde todo su valor, para convertirse en una simple tortura, sin valor alguno para nadie que lo sufra o que lo contemple. Por esos pagos anda revuelto Satanás, y encontrar a Dios con tantas prisas .....y dolor,.... bueno... quizá... puede.... no sé. Me gana la compasión por el que sufre, pero yo sólo soy una samaritana. Y Dios es Dios. Y si otros antes supieron trascender el dolor, se supone que llegado el caso, yo, también podría. Que tengan un buen día todos.

Anónimo dijo...

Muchas Felicidades¡ Vicente.



Si se van poner a comentar de enfermedades y hospitales paso..

Coral Polifonica Benicalaf Les Valls dijo...

Excelente tu comentario, padre.

Yo en el hospital casi tengo montada mi tienda de campaña-
Cuando aborté y me dieron el alta provisional, iba dos o tres veces a la semana.
Luego, con mi suegra, he conocido otras zonas del hospital.

He visto muertos a mis padres. Mi madre, después de una larga enfermedad.
Ya sé que no son sólo los demás los que mueren, y que a nosotros también nos puede tocar la china.

Igual que sólo una madre sabe con certeza el dolor del parto, sólo los que han vivido un tiempo pegados a un gotero, sabemos lo que es eso.

Belisa Hildegard von Villaoril dijo...

Por alguna razón Dios elige a algunos para ser sus apóstoles. Yo, como tengo un blog...iba alguna vez, a relatar algo de lo que viví, hace seis y dos años respectivamente en un Hospital, mientras acompañaba y cuidaba con el celo que sólo una hija puede hacerlo, a mi madre convaleciente de, primero, rotura de cadera, y cuatro años después, de una intervencióm urgente de cáncer de colon, a consecuencia de la cual, y en las maniobras de quirófano, con la enferma ya anestesiada, peso muerto... le desplazaron la prótesis de titanio de su cadera, porque con las prisas y los nervios a ninguna de sus hijas se le ocurrió advertir de su existencia a los cirujanos que la operaron.

Pero ahora que leo lo que ha escrito el Padre Fortea, sobra cualquier reflexión. Creo que tenemos un gran privilegio los que entramos aquí, yo, por ejemplo. No le conozco personalmente y probablemente nunca me atreveré a presentarme delante de él diciendo que soy Belisa et etc.

Pero leer lo que escribe en algunas ocasiones, a mí particularmente, me vale de mucho. En Internet, ese mundo virtual donde nada es lo que parece y donde muchos, no todos, van a dejar suelto su lado oscuro, a veces, ya digo, se encuentran lecturas que sirven como una homilia de domingo al alma. Hay que dar gracias a Dios por eso.

Anónimo dijo...

"Nos alegramos en el sufrimiento, porque sabemos que el sufrimiento nos da la paciencia, la paciencia nos hace salir aprobados, y al salir aprobados tenemos la esperanza, y esta esperanza nunca falla" (Rom. 5, 3-5)

Agata Cristy dijo...

Paco,

Me refiero a que el ambiente emcocional de un hospital es triste, por más que tengas un despacho con aire acondicionado u otras comodidades. Hay hospitales donde está la sala de oncologia infantil que son los niños que padecen cáncer, y sabes que algunos de ellos no van a sobrevivir. Y en fin la lista es larga... Supongo que para un sacerdote que tenga que vivir "in situ" estas situaciones pues tienes que tener la cabeza bien amueblada para tratar con gente que sabes perfectamente que se van a morir. También los médicos, enfermeras, etc. son unas profesiones valiosísimas y yo creo que tienen que tener "angel".

Paco, una pregunta tu cárcel de Valparaiso donde está ubicada ? Por qué Valparaiso es una ciudad chilena, verdad?

Guerrera de la LUZ dijo...

Vicente muchísimas felicidades!!!!

Guerrera de la LUZ dijo...

Los hospitales son lugares atroces. lo peor son las maleducadas de las enfermeras. Qué raro es encontrarse con enfermeras con un mínimo de sensibilidad, que no entren en la habitación a las 7 de la mañana dando golpazos a las puertas, que atiendan a los enfermos con cariño en lugar de hablarles como si todos fueran disminuídos psíquicos a su merced.

Yo tuve que pasar tres meses en un hospital día y noche con mi mejor amiga muriéndose de un neumocistis carinii y fué la experiencia más horrible de toda mi vida. Me peleé con todas las enfermeras jefe de la planta por supuesto. Menudas BRUJAS.

Guerrera de la LUZ dijo...

No dudo de que haya enfermeras buenas, que sonrían y que traten bien a los enfermos desde luego, pero yo todavía estoy esperando conocer alguna.

Desde entonces rezo todos los días para que si alguna vez alguien de mi familia se pone enfermo le toque una enfermera católica y con verdadera vocación de enfermera.

Filomel@ dijo...

¡¡¡felicidades, Vicente!!!

Margalida dijo...

Las enfermeras y cuidadoras del centro de día que cuidan a mi madre los días que corresponde a mi madre estar con mis hermanos, una sola de ellas le ha dado delante de mi más besos que nosotros los hijos todos juntos durante toda nuestra vida.

Y sin ninguna manía

Para ser buenos enfermeros y buenas enfermeras se necesita ser de una pasta especial.
Para ser cuidadores de ancianos y además enfermeros de ancianos se necesita mucho más ser de una pasta especial.
Esta pasta no la venden en el super de al lado, es una gracia de Dios.
aunque muchas de estas personas no crean en Dios, hacen una labor humanitaria desde la bondad y el Don de Dios.

Por muchos rezos que hagas si Dios no te concede esta gracia de tener una simple pizquita de paciencia, es imposible imagina para tener la GRAN PACIENCIA que hay que tener con los enfermos.

Agata Cristy dijo...

Felicidades Vicente!

Agata Cristy dijo...

Hola Guerrera,

A mi gente muy cercana me han explicado historias casi terroríficas de enfermeras que parecían un calco de la señora Danvers (la malvada ama de llaves) de la película "Rebeca" de la película de Alfred Hitchcock. Pero como en todos los campos hay de todo y también hay gente buena y sacrificada.

Guerrera de la LUZ dijo...

Si Agata, lo sé.

Jajajajaja el ama de llaves de Rebeca... ciertamente terrorífica.

Por cierto ¡¡qué obra maestra!!

Anónimo dijo...

El dolor (ya sea físico o mental) es algo inevitable, forma parte de la vida, es parte de la voluntad de Dios el que haya sufrimiento, y su valor salvífico está en aceptar su voluntad, así como Jesús aceptó la voluntad del Padre de sufrir lo que sufrió.
Aceptar el sufrimiento es aceptar que las cosas suceden como tienen que suceder (el plan de Dios) y no como nos gustaría que sucedieran.

Pero buscar el dolor por el dolor, o no tratar de evitarlo cuando hay medios para eso, me parece mal. Esos medios también son enviados por Dios, ¿por qué rechazarlos? ¿Por qué buscar el dolor y el sufrimiento cuando la vida ya de por sí nos tupe con ellos?.

X. dijo...

Perdón, no me firmé
Soy 17:18

X. dijo...

Estoy de acuerdo contigo Margalida, la bondad de corazón y la capacidad de amar y servir al prójimo, no sólo se da entre los católicos.

Entre los ateos o creyentes de otras religones abundan tambíén la bondad, el amor, la caridad, el deseo de servir etc.

Francisco P dijo...

Es porque los jovenes muchas veces no reflexionamos en nuestra finitud y en las consecuencias que nos involucramos en muchas cosas que podriamos evitar, ojala y todos aprendieramos de la experiencia propia y de otros.

Paco dijo...

Normalmente, el que recibe más puteos en un hospital, es el celador. A muchos les da por fumar y beber. Yo he estado en hospitales públicos y privados. Los privados tienen el inconveniente de las inspecciones rápidas -muchos untan a los inspectores para que hagan la vista gorda-. Los públicos tienen el inconveniente del trato adusto y la experimentación. En el supuesto de las residencias de ancianos, las prefiero públicas, al igual que en el caso de que me tuviese que operar, salvo alguna que otra excepción, lo haría en un centro público. Al fin y al cabo, un mismo médico especialista, alterna en privados y públicos. De todas formas, nunca se sabe dónde uno puede encontrarse con un buen médico. Recordad a villaverde, el yerno de Franco. Menudo chapucero estaba hecho...

Paco dijo...

Pues no se cargó a gente el Villaverde este ni nada...

Anónimo dijo...

¡Hola!:
Estoy convencida, por muy negativa que pudiera parecer, que son los momentos duros los que más verdaderamente humanos te hacen, es en ellos cuando, de repente, consigues valorar en milésimas de segundo todo aquello que estando mucho más cerca de lo que podías llegar a imaginar, no veías; es en ellos, cuando nace la amistad de manera fácil y la cooperación inmediata, necesitamos de los demás más que nunca y abandonamos radicalmente nuestro ego más arraigado para dar paso a una nueva etapa, ¿una nueva etapa?, ¡vaya!, con esto sí que no pensábamos contar, después de sucumbir a infatigables lecturas de cómo reconvetir lo oscuro en claro, lo malo en bueno, después de buscar incesantemente todo tipo de filosofías orientales, tan de moda, después de conectar con uno de esos medium, previa tarjeta de crédito, te das cuenta que todo era mucho más fácil de lo que realmente creías, pero, ¿cómo una enfermedad o cualquier otro hecho desafortunado puede llegar a enseñarnos todo eso en un tiempo récord?, yo prefiero quedarme con este mensaje y la invitación a la reflexión que conlleva, prefiero sacarle el jugo al sufrimiento que ensañarme contra él, sólo así, conseguiré despedirme de él amablemente, saliendo fortalecida para cuando desee volver a visitarme, y mientras tanto seguiré dando las gracias a Dios por acompañarme cada día, por los amigos, por la familia, por su compasión y entrega, por su dedicación y compromiso al servicio de quienes más fuerza necesitan, por la vida; ¡qué hermosa es la vida!

mrswells dijo...

Felicidades Vicente!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Guerrera.-

Yo sí he conocido y conozco buenas enfermeras. Siempre he estado convencida de que la mayoría lo son por vocación. A algunas las conozco también fuera de su actividad laboral. Me sorprende que las que tú conoces sean la excepión.

mrswells dijo...

Anónimo dijo
La fe en la participación en los sufrimientos de Cristo lleva consigo la certeza interior de que la persona que sufre sirve, como Cristo, para la salvación de sus hermanos y hermanas.
Y otro anóniomo dijo:
Pero buscar el dolor por el dolor, o no tratar de evitarlo cuando hay medios para eso, me parece mal. Esos medios también son enviados por Dios, ¿por qué rechazarlos? ¿Por qué buscar el dolor y el sufrimiento cuando la vida ya de por sí nos tupe con ellos?.
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Desafortunadamente en muchos se huye de los que sufren, se los aparta o margina, se les da la espalda..y, aunque se pueda hacer algo o mucho, para paliar su dolor o para acompañarlos a salir de él, no es tan fácil verlo..
Benditos seai los que lo veis claro, anonimos, pues es muy difícil ..

Y bienaventurados, dice el Señor, los que sufren, si es voluntad de Dios..
he visto que cuando uno sufre asi nunca tienen miedo, hay muchos ejemplos de gente asi..

Anónimo dijo...

Cuanto dolor existe detrás de unos muros. Mientras el mundo va tan de prisa... con cuanta lentitud el sufrimiento de la enfermedad es latente.

"El verdadero amor a Dios es el que hace liviano todo lo pesado y produce capacidad para soportar diversas cargas. Porque cuando se ama se lleva la carga sin sentirla y lo amargo se vuelve dulce".
Tomás de Kempis

Anónimo dijo...

Una pena en observación, es obra de C.S.Lewis y trata desde la fe, el dolor que sufre C.S. por la perdida de su amadísima Joy.
Muy bonito su post.
Jon.
P.d.: necesitas un chiste Jose Antonio

Anónimo dijo...

¿Cómo tocan las campanas de la iglesia en lepe?
Moviendo la torre.
Jajaja

X. dijo...

Mrswells dijo...
"Benditos seai los que lo veis claro, anonimos, pues es muy difícil .."

Yo al menos nunca he dicho que sea fácil lidiar con el sufrimiento, y muchas veces es muy difícil encontrarle sentido a las cosas que nos pasan, por mucho que pensemos que es la voluntad de Dios. Yo nunca he dicho que sea fácil aceptar la voluntad de Dios, si a eso te refieres.

Por otro lado creo que la gente muchas veces no quiere estar cerca de los que sufren porque tienen miedo a enfrentarse al propio dolor o al de los demás.

NO sé si a eso te refieres.

X. dijo...

Que bonito lo de Tomás de Kempis´.

Así los sacrificios y las acciones hechas por amor a Dios o al prójimo dejan de ser dolorosas y se convierten en fuente de alegría interior.

Paco dijo...

Revista espírita: intente levitar llegando a sus chacras con más facilidad, usando nuestro polvo de semilla de ajonjoli especial, mezclado con agua del mar de Tasmania. Para limpiar su cuerpo de impurezas, antes de untarse el preparado, le recomendamos que ingiera cinco cucharadas soperas de aceite de ricino marca Tantra. Si aún no ha conseguido levantarse unos centímetros del suelo, persevere.

Paco dijo...

Guerrera, hazme una paellita, anda.

Paco dijo...

Que vengo cansado del trabajo...

Paco dijo...

"Y cuanto más estuve entre los hombres, menos hombre me volví"
Cf. (Tomás de Kempis)

Guerrera de la LUZ dijo...

Jajaja vale venga ve haciendo las brasas

Paco dijo...

Eso de hacer las brasas, se me da demasiado bien. Cuando era un chaval, hacía demasiadas.

Paco dijo...

Aunque nunca me he puesto a hacer una paella. Para uno que vive solo, sería un despropósito.

Rocio dijo...

Amiguitos del blog: que alegria volver por aqui. Estaba pintando la casa y luego, me fui de vacaciones. En fin, ahora les escribo desde Pennsylvania, ciudad donde paso un tiempito de verano. Pronto volvere a mi rutina de desempleada y luego, ya veremos.

Guerrera escribio: "Pero buscar el dolor por el dolor, o no tratar de evitarlo cuando hay medios para eso, me parece mal. Esos medios también son enviados por Dios, ¿por qué rechazarlos? ¿Por qué buscar el dolor y el sufrimiento cuando la vida ya de por sí nos tupe con ellos?."

Muy de acuerdo con usted, amiguita Guerrera, creo que en mi pequegna cabeza este concepto yacia, pero no sabia como expresarlo y usted lo expreso muy bien.

Paco escribio: "Aunque nunca me he puesto a hacer una paella. Para uno que vive solo, sería un despropósito."

Amiguito Paco: el Padre Fortea hace paella, y vive solo y hasta hace un tiempo atras, nos comentaba en su blog que habia aprendido a hacerla con un poquito de "quemat" en el fondo de la ollita... Asi que, adelante, haga su paella y vuelvase un experto, como el Padre, quien sabe si algun dia podamos probarsela.

Rocio

Margalida dijo...

El aceite de ricino lo hacían tomar en la guerra como castigo, Paco seguro que levantanton los pies, para otro lado. Y seguro que al final pesan menos...